
Ausencia, soledad, lo perdido,
un látigo castiga mi conciencia.
Nostalgia corrosiva
y tenaz
muerde mi espalda.
No tengo apuro,
pero las horas son
quienes corren,
cuando el tiempo se cierra
sobre sí mismo
como un abismo
en un bollo de papel,
o como una mano
al volverse puño.