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sábado, 5 de junio de 2010

Fónica afónica (canción sombría)



Sombras sombrías
que siembran de días
nublados las vías
clavadas sin vida,
debidas de sombra;

luces sin nombre
que ya no se nombran
que ya no se borran
que ya no iluminan,
y nombran las sombras;

luces que solo
proyectan las sombras
por calles de adioses
que pueblan de voces
silencios que asombran.

Nada sobra, todo abunda,
todo luce, todo inunda;
todo falta, tierra inmunda,
hambre y fuego, frío juego.

Sobre el yermo, sobre el manto
del cemento, del asfalto,
yace el hombre ya sin nombre.
Su alma fue desparramada
en las calles que te nombran,
en la apolillada alfombra,
en las vías que se tuercen,
en las noches que florecen,
en los sueños que estremecen,
entre aplausos y palmadas,
su alma fue despedazada.

Sombras sombreras,
sombras postreras,
sombras que asombran.

domingo, 9 de mayo de 2010

Tratando de renacer




Prefacio actualizado

Estos antiaforismos fueron escritos hace más de un año y medio atrás, por lo cual se puede decir que son "inéditos". Creo que lo que me llevó a mantenerlos en estado de borrador, sin publicar, fue su espíriu cínico y sarcástico a la vez, con un ambiguo sabor a desencanto. No es este, necesariamente, el estado de ánimo que me domina en este momento, aunque lo cierto es que los últimos meses fueron particularmente difíciles en lo personal, y esto no dejó de hacerse visible en las últimas entradas. Son diversas las razones anímicas, afectivas, estéticas e intelectuales que me llevan a un replanteo acerca de los objetivos, el destino y la identidad de este espacio. La conclusión es que a veces es necesario alejarse para ver mejor las cosas y quizás encontrarles un sentido más claro. Mientras tanto, doy vida a este impasse rescatando algunos inéditos y republicando algunos viejos textos casi olvidados de éste y otros espacios. En todo caso, lo que intento en un momento de replanteos generales, es retomar un contacto involuntariamente abandonado, preparando el terreno para lo nuevo, para un renacer del espíritu y la creatividad, al que quizás la palabra de los amigos ayude a encontrar el camino.
Un abrazo para todos los que en estos meses esperaron que los Goliardos retomaran su accidentada ruta. Hasta entonces, esperando que disfruten de esta pausa reflexiva.





Antiaforismos


Insulta gratuitamente en lo más profundo, donde más duele. No pidas perdón. Las palabras pasarán, pero no la herida. Y entonces te quedarás sólo.


Te miro y no me encuentro en tu mirada. Te escucho y no te creo nada, pero me gusta tu manera de engañar. El desafío es mentirte mejor.


Si veo sufrir a otros, me siento más afortunado. El sufrimiento ajeno es buen consuelo para mis miserias.


Es muy bueno generar una guerra, en especial si los que la pelean por uno, son otros.


Todo para mí, algo de eso para algunos, según mi conveniencia. Doy poco, y pido mucho más de lo que dí en compensación.


No es que disfrutemos de hacer daño a otros, son sólo daños colaterales del éxito propio que ni siquiera empañan nuestro bienestar.


En el país de los ciegos, hay que cegar al tuerto.


Quien siembra tormentas, vende paraguas, pilotos y botas para lluvia.


La traición es el verdadero motor de la historia; Judas fue el mejor agente de prensa de Jesús.


Lo realmente importante no es cultivar la inteligencia, sino que los demás lo crean. Este mundo respeta a los buenos falsificadores.

miércoles, 6 de enero de 2010

Hoy




Siempre odie las listas de las compras, y usé las agendas para escribir poemas, borronear ideas o hacer garabatos: no se olvida lo que realmente se desea.


Me gusta dejarme llevar por el hoy, ir del libro a la imagen, de la caricia al manjar, del trago a la contemplación, de la pasión al sueño.

Me gusta encontrar los tesoros sin buscarlos y no comprendo los mapas hasta que me pierdo tantas veces que aprendo el camino y encuentro la salida, así el plano canta armoniosamente el lugar al que dibuja.

Me gusta que el viento me lleve, sin domesticarlo con timones pretensiosos.

Ayer pensé en ayer, y hoy en hoy, que es toda la vida. Hoy sé que hoy somos,  y la ilusión de mañana me empuja a seguir construyendo ayeres.

Hoy es el plácido recuerdo de todos los ayeres más felices y los sueños de los mañanas más deseados.

Hoy es la suma de todos esos ayeres y de todos esos mañanas; hoy es la vida que se evoca, que se ansía, que se palpa.

Hoy te abrazo, hoy te sueño.

Hoy te festejo y te conmemoro.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Poemita zonzo a la anónima alegría de vivir




A Marisa Peña, con cariño y admiración.

 Somos gente del montón,
uno más del pasamanos,
con rostros descascarados,
que nunca máscaras son;
uno más de tantos ceros,
de la fila, de la lista,
auténticos desgarrados,
callados, pensantes, quedos,
metidos dentro de un sueño
silencioso e invisible;
ciegos, mudos, luminosos,
cuya chispa no traspasa
agujeros imposibles.


Somos nada entre la nada,
somos todo en nuestro mundo,
nos reímos de la muerte
y por dentro la lloramos,
abrazamos la belleza,
que nos da vuelta la cara.


Vamos oliendo, vamos mirando,
vamos gozando, vamos vibrando,
vamos ajenos, casi alienados,
vamos insulsos, vamos callados.


Fuimos los más raros de la clase,
somos los más nadies de la calle.


Y nos quejamos, somos amargos
y contagiamos nuestra amargura,
aunque una sola cosa es segura:
lo disfrutamos, nos divertimos,
y nos inquieta buscar la forma,
de gozar más de esta vida corta.

Sufrimos por los que sufren,
gozamos pequeñas glorias,
soñamos un mundo bueno,
para propios, para ajenos,
peleamos en mil batallas,
ardimos en mil hogueras,
y aunque vivimos cansados,
siempre estamos renaciendo.

Nuestros sueños son tan breves,
gigantesca es nuestra hazaña,
sabor del pequeño logro,
manjar de las emociones,
bebemos de las pasiones ,
sufrimos las decepciones;
relinchamos como potros
cuando sufre algún hermano,
y allí vamos, relucientes,
a sacarles sus gusanos.


Somos nadie, aunque sabemos
que en la nada siempre hay mucho,
nos gusta encontrar tesoros
ocultos en basurales,
nos sentamos en umbrales
a gozar de lo que pasa,
y a viajar por todo el mundo
en la puerta de tu casa.


Somos gente del montón,
uno más del pasamanos,
que vivimos con la euforia
de abrazarnos entre hermanos.


A.L., X-XI-IX


Este poema es un "estreno en simultáneo" con La Cofradía para una propuesta de este querido blog abierto y colectivo. Lo reproduzco también en este espacio para asegurarme de que lo lea Marisa Peña, querida y admirada cófrade, y para compartirlo con los amigos en común aquí y allá. Espero hacerte llegar, querida Marisa, un poco de primavera rioplatense a tu otoño madrileño, que aunque sea melancólico, sabes vestir de belleza con tus palabras.








domingo, 1 de noviembre de 2009

Inercia inerte



¿Será posible salirse de la atrofia
del vacío de los años huecos,
de tantos días de ilusiones secas,
de tantos siglos de venas y serpientes
que devoran y anudan la garganta?


Con las manos enredadas,
y la boca cicatriz
de un viento de horrores
mudos e invisibles
¿Será posible enderezarse
y caminar entre las llamas,
con el grito apagado,
las ganas devastadas,
los sueños traicionados,
los abrazos a la nada,
pegadas las ausencias,
atorados los silencios?


Con la frente marchita,
con la frente espantada.


Porque la poesía es a veces un dardo certero que se clava en el alma, porque a veces es desagarro y otras vuelo, quiero dedicar este poema a Claudia Isabel, que tanto sabe de estas cosas, y tan bien las pone en palabras.


Ilustración: aaaahh 2, de J.Jesús Fernández

viernes, 2 de enero de 2009

Colonia del Sacramento



Fui exiliado de año nuevo,
desde la otra orilla,
bajo el mismo cielo,
frente a los fuegos
distantes del festejo.


Refugiado por un rato en tus arenas
ví al sol durmiéndose en mi aldea,
ví a la noche nacer con aplausos de alegría,
ciudad que mira al río nunca llora las partidas.



Los siglos duermen la siesta
en tus enredaderas,
la luz se derrama en tus rejas;
la Plaza de toros desierta,
los muros, el faro y las puertas
custodian la ausencia
que dejan las huellas,
de esclavos, piratas y reinas,
y en tus calles de piedra,
los suspiros antiguos
esconden sus pellejos
a las nuevas miradas ajenas.
A.L. II-I-MMIX
Pilar, 13.20 hs
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martes, 18 de noviembre de 2008

Llanto, silencio y amargura.


Llanto


Es sólo la tristeza que transpira.



Silencio


La madrugada envuelve de luna los aullidos del día. Nos miramos en penumbras. Las palabras duermen.




Amargura


Lilian toma el té sin azucar, para sentir su verdadero sabor ¿Será la alegría el azucar de la vida?






















jueves, 13 de noviembre de 2008

Palabras simples, de amor y mar.









Toda tu sed y tempestad,
tu historia toda,
y tus sueños más antiguos,
y tu frescura que me enciende;

y la esperanza resignada,
y tu pasado y tu mañana,
la triste canción olvidada,
y tu alegría que me entiende.

Licor que me embriaga,
es toda tu calma de mar plana
que acaricia mi orilla
y se duerme
entre el cielo de mis manos
y la playa
de este pecho enamorado.




A.L.




IX-XI-VIII/XVII.XX

domingo, 9 de noviembre de 2008

Afecto, distracción y olvido.



Afecto

Tu sonrisa es el titiritero que mueve los hilos

de la marioneta de la risa mía.




Distracción

Y se quedó mirando a la nada, con ojos de "enseguida vuelvo".



Olvido

Hojas arrancadas del almanaque antes de tiempo ¡Salud, donde quiera que se encuentren, días y personas amputadas del recuerdo!

martes, 28 de octubre de 2008

Desilusión y autodecepción.
















Desilusión

Tus dientes se secaron con el otoño

y ya no muerden como antes.

Ahora muerden frágil.


Autodecepción

"Si mi vida hubiese sido otra...", pensaba mientras caminaba. "Nunca debí haber desaprovechado la oportunidad de vivir en aquella cloaca", pensaba la cucaracha antes de ser aplastada por esa suela distraida.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Ellas mismas

Ellas aman más en la mirada que en la carnalidad.
Pueden desgarrarse ardiendo en el roce interior de su fuego,
pueden jadear sedientas en el abrazo húmedo de la pasión,
pero en la mirada distraída que se encuentra como el aire
con el rostro amado,
ellas se escapan, cuelgan campanas en todas las ramas,
esparcen flores blancas de cerezo en los caminos,
tiñen de carmín los pétalos empalidecidos por la madrugada,
soplan celeste al cielo,
barren la vereda, la lustran y cantan mientras bordan sueños,
se elevan, cascabelean los dedos como gotitas de rocío,
y encienden violines en el horizonte del mañana.


Ellas lloran siempre, lloran de alegría, de distancia, de ansiedad,
lloran de risa y de ebriedad, de música y de bronca,
lloran de estrellas y de pájaros violentos, de úteros y ovarios,
de impotencia y de furia, lloran de amor y de ternura,
lloran de vibrar, de lágrima y por dentro, y hasta lloran sin llorar.

Y a nosotros nos fastidia, nos baja la guardia, nos hace huir,
nos enoja, y nos fascina consolarlas,
acudimos al abrazo como el cielo limpio a su jornada.





Ellas nos sueñan, se entregan y festejan nuestras nimiedades,
nos endiosan, nos esperan, nos atienden, nos exhalan,
pero también, si las desencantamos, si las lastimamos,
se van dando portazos que gritan eternidad.
Ellas bajan la cabeza y dicen basta, se callan y hacen
estallar al silencio más blanco y atroz del nunca,
porque jamás olvidan nada, cada detalle les pertenece,
no hay cosa que habite el mundo que sea ajena a su mirada,
cuando les sangra el alma, despliegan alas de girones,
barren pétalos, rompen ramas, queman lilas y azucenas,
ponen nubes en el techo, pintan noche en las paredes,
aúllan ciegas como lobas perdidas que sangran de muerte,
y se hunden en la tiniebla del olvido,
en picada,
como aves torvas y sin patas, condenadas a volar.


A.L. Pilar, 26/09/08, 13.20 hs.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Palabra Mujer


Mujer, estás en la palabra
y en la lengua.
Te digo
y mi boca se vuelve beso
en la primera sílaba;
te sigo pronunciando
y la jota acaricia el paladar.
Mueres en la ola final
al romper el látigo
contra los dientes,
en la culminación verbal
–de segunda conjugación–
que vuelve al sustantivo
oscuro y misterioso
como un adjetivo.

Mujer, te pronuncio
y estallan diferentes sensaciones,
y todas las palabras juntas
se amontonan suavemente,
en ese soplido magnífico
que nunca apaga la llama
y que siempre aviva el fuego.

Te suspiro,
imagen, referente, totalidad,
palabra nacida
para ser dicha al oído.



A.L. 24/09/08

jueves, 11 de septiembre de 2008

Palabras recortadas y dispersas alrededor de Macedonio, para un día del maestro.



[A manera de proemio, consideraciones sobre el día del maestro en Argentina]



En nuestra Argentina, se suele conmemorar la muerte, y a manera de irónico homenaje, hoy es el Día del Maestro por ser el día de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento. Me es difícil derramar palabras elogiosas para un personaje que más allá de su ímpetu, de sus convicciones y su obra educativa, alguna vez le escribió a Mitre que no ahorrara sangre de gaucho en la batalla, por ser "un excelente abono para la tierra". Los años, el Billiken, y las maestras reproductoras del sistema, han convertido la estampa de este anciano (que alguna vez fue joven) gruñón, fumador compulsivo, mal hablado y mujeriego, en el cliché del "padre del aula". Figura polémica, "hombre moderno" de su época, fanático hasta la ingenuidad del "progreso europeo", incondicional devoto de un positivismo devaluado en racismo imperante en la época, enemigo acérrimo de todo lo que representara la cultura americana (¿los separatistas-elitistas-racistas bolivianos habrán leído el Facundo?), Sarmiento es una figura ineludible de nuestra historia, que si bien no merece ser borrada de los manuales -el olvido y la desmemoria son la mejor estrategia de la repetición-, sí merece, al menos, ser revisada críticamente, antes de seguir alimentando al cliché.
Como docente que soy, creo que tenemos derecho a reconocernos este día, más allá de las causas que lo hayan instituído, y a falta de otra fecha, tomemos a ésta, aunque sea por tradición. Lo que sí podemos reservarnos, es la elección de otros modelos de maestros que seguir, después de todo, son los discípulos los que suelen escoger. Y entonces, elijo a Macedonio como contrafigura Sarmientina, por ser un hombre nacido en el siglo XIX, pero de decisiva influencia en el XX y lo que va del XXI, que sigue transitando el camino de las vanguardias estéticas, esas a las que Macedonio, sin haber abrazado nunca oficialmente, tanto contribuyó a alimentar en nuestro ámbito. Macedonio fue maestro (además de amigo propio, heredado del padre), de Jorge Luis Borges, y su influencia pasa por Cortázar y sigue andando nuestros días. He aquí, entonces este sencillísimo homenaje.



[Primero, la voz del maestro:]




HAY UN MORIR

No me lleves a sombras de la muerte
A donde se hará sombra mi vida,
Donde sólo se vive el haber sido.
No quiero vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
De mí un ausente
Y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.

Hay un morir si de unos ojos
Se voltea la mirada de amor
Y queda sólo el mirar del vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes.


[Luego, la voz del discípulo:]



PALABRAS DE BORGES ANTE LA TUMBA DE MACEDONIO FERNÁNDEZ

Intimos amigos de Macedonio fueron José Ingenieros, Ignacio del Mazo, Carlos Mendiondo, Julio Molina Vedia, Arturo Múscari y mi padre; hacia 1921, de vuelta de Suiza y de España, heredé esa amistad. La República Argentina me pareció un territorio insípido, que no era, ya, la pintoresca barbarie y que aún no era la cultura, pero hablé un par de veces con Macedonio y comprendí que ese hombre gris que, en una mediocre pensión del barrio de los Tribunales, descubría los problemas eternos como si fuera Tales de Mileto o Parménides, podía reemplazar infinitamente los siglos y los reinos de Europa. Yo pasaba los días leyendo a Mauthner o elaborando áridos y avaros poemas de la secta, de la equivocación, ultraísta; la certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once, oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el yo, bastaba, lo recuerdo muy bien, para justificar las semanas. En el decurso de una vida ya larga, no hubo conversación que me impresionara como la de Macedonio Fernández, y he conocido a Alberto Gerchunoff y a Rafael Cansinos Assens. Se habla de la irreverencia de Macedonio. Este pensaba que la plenitud del ser esta aquí, ahora, en cada individuo, venerar lo lejano le parecía desdeñar o ignorar la divinidad inmediata; de ese recelo procedieron sus burlas contra viejas cosas ilustres.

[Y otra vez, el maestro]

AMOR SE FUE

Amor se fue; mientras duró
de todo hizo placer.
Cuando se fue
nada dejó que no doliera.



CREÍA YO

No a todo alcanza Amor, pues que no puede
romper el gajo con que Muerte toca.
Mas poco Muerte puede
si en corazón de Amor su miedo muere.
Mas poco Muerte puede, pues no puede
entrar su miedo en pecho donde Amor.
Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte.

[Y por último, el irreverente aunque modesto homenaje personal, a manera de antigua glosa]


Olvido en ojos mirantes
Por y para Macedonio, claro.

Sobre la piel del olvido
transita
una gota de silencio
que se vuelve abismo.

Mirada de párpados cerrados,
ojos que duermen de día
y hacen noche la vigilia.


A.L., 11/09/08




lunes, 8 de septiembre de 2008

Inventario anti-tao



La huella que deja tu bota en la lluvia,
tu boca diciendo “ahora”.
Pensar el invierno, cuando es verano,
soñar la primavera
una mañana húmeda de otoño.
El viento despeinando la melena suave
de una enamorada.
Los ojos de una gaviota,
ser otro de vez en cuando.
Escapar por calles sinuosas
a plena luz del día,
injusto ladrón inocente
de nada.
Decir gracias,
la risa hasta las lágrimas,
el vértigo de la alegría.
Tener veinte años,
y no saber cómo gastarlos.
El calor de tu mano en la oscuridad,
tu mirada al despertar.
Ver un diamante en el cielo
y detenerse.
Las manos de una abuela
amasando pan,
las mejillas encendidas
de un niño asombrado.



Y también tu huella
aplastando a ese insecto,
tu huella huyendo en la lluvia.
(te veo irte sin verte).
Tu mano helada y distante,
despertarse ciego,
y los niños muertos.
Detestar al invierno en el invierno
y al verano en primavera,
y al otoño que no llega.
La enamorada con su melena sucia,
la gaviota ciega,
tener que ser el mismo,
tener que seguir actuando,
y de vez en cuando me atrapan.
El grito desgarrador,
decir muerte, y que se haga.
El vértigo de la tragedia,
ver el tesoro y despreciarlo.
Tener noventa años
y más de cien rencores.
Y las manos de un chico
que estrangulan a otro chico.
Y tu boca gritando “nunca”,
y el mundo sigue vomitando.





A.L. Pilar, 08/09/08 21.50 hs.



sábado, 30 de agosto de 2008

Inscripción para la tumba de un guerrero





De entre todos los héroes,
sólo los verdaderos,
aman sentir el suave y verde césped,
mullido y familiar,
bajo la áspera suela de sus botas ajadas.

Es cierto que también disfrutan
de romper quijadas con sus nudillos,
de asolar aldeas, hierro en mano,
bañados en sangre y polvo,
entre manadas de corderos,
y de niños, y de mujeres aterradas;
o buscan la muerte
entre quebradas que emboscan,
o en desiertos planos y calientes
como la frente de un gigante enfermo
(si hasta algunos mueren de pestes lejanas,
maldiciendo los traidores estertores
que los arrebatan de la gloria).

Y claro que también aman
las orgías tempestuosas de abundancia
que sólo pueden conocer
los victoriosos:
palpitar oliendo a euforia viril,
a sudor de mujeres encendidas,
que a su vez aman
encenderse sobre el cuero
de himnos y fanfarrias palpitantes.
Los emociona, tanto como a otros el amor,
gritar hasta hacer temblar el cuerpo entero,
gritar hasta expulsar toda la voz del garguero,
hasta sentir un alud desbarrancándose en el pecho,
y calmar al Febo interno
con torrentes de alcoholes destilados,
fermentados, pestilentes;
da lo mismo,
que a la lava no la calma
el rocío mañanero.

Y aman que les duelan sus heridas,
y sus huesos y sus batallas viejas,
cuando sus cicatrices laten están vivos,
y cada nuevo surco que se abre en su piel,
es como un río de miel que brotara bajo el cielo.

Aman el polvo y el humo del combate,
el ruido de los cráneos rotos
y el olor de la sangre
que los ceba como a tiburones
desconocidos y remotos.
Aman la urgencia y el pavor de lo incierto,
aunque creen como pocos
que hay gloria eterna después de la vida,
y la ansían y la esquivan,
y respiran con calma
cuando la Parca les sigue de largo.


(Y no lloran, aunque a veces resbalan
lágrimas por sus ásperos carrillos,
al despedir a un compañero,
porque llorar es para ellos
sólo otra forma de respirar.)


Los héroes verdaderos
llevan epopeyas en los dientes,
y el sabor de la bilis
en sus lenguas,
pero sólo aquellos

le vibran a lo tenue
desde adentro, como a nada

– ni al mármol de los templos sagrados,
ni al ruido del acero,
ni a los cascos galopando,
ni a los vicios del saqueo–;
sólo los que son héroes enteros,
se postran
como cachorros somnolientos,
ante el suspiro intenso
de los pétalos sudados

de la madreselva,
ante el canto débil
del arroyo mortecino,
ante el vapor cálido
del aire de primavera
en su aldea,
sobre su lecho de paja insana,
bajo su manto de vellón de lana,
entre la piel de la mujer amada,
entre el viento que llega
aventado
por los abanicos de las alas
de esas aves distantes,
que comerán carroña
luego de la próxima batalla.
Sólo los héroes verdaderos
tienen de tacto en la punta de los dedos,
el cosquilleo de la pluma,
el susurro del aliento
de la boca de la amada,
en cuyo pecho que es almohada
se acallan todas las trombas,
y toda la furia del enemigo,
y todo el coraje de los violentos.
Sólo los héroes verdaderos
parten siempre a la pelea
soñando con volver,
como el viento arremolinado,
siempre al mismo lugar,
quizás aquél que fue el único
que tras tantas batallas
pudieron en verdad conquistar.



A.L.

Pilar, 30/08/08, 17.30 hs

viernes, 27 de junio de 2008

La puñalada



Ausencia, soledad, lo perdido,
un látigo castiga mi conciencia.

Nostalgia corrosiva
y tenaz
muerde mi espalda.

No tengo apuro,
pero las horas son
quienes corren,

cuando el tiempo se cierra
sobre sí mismo
como un abismo
en un bollo de papel,
o como una mano
al volverse puño.

sábado, 7 de junio de 2008

Que estás en la tierra


[Por aquél hermoso 8 de junio de 1990, de hace 18 años, hoy que la minoría de edad queda atrás, bienvenida mujer, que para mí siempre serás "esta nena" ...]



Hubo una vez en la que el tiempo
tejió una risa en nuestras vidas.
Digo que hubo porque fue antes,
aunque también sea una risa
que perdura,
y que nos despierta,
y que nos arrulla cada día.

Hubo una noche
en la que todo empezó,
y una suave bailarina
desde el vientre materno
decidió asomarse a nuestra historia.
Dormías en tu tibio y líquido universo,
y de pronto despertaste repentina y tormentosa,
como desde entonces siempre.
Todo estaba en calma al salir del consultorio,
más tarde los dolores, las corridas,
la aventura de nacer.
Y te vi llegar primero,
y guardé tus primeras imágenes
en la memoria y en la foto,
y como pasa en estos casos,
dejé de ser un poco yo
para ser nosotros
otro poco.

Bendigo aquella noche cada día
en tus inmensos ojos luminosos,
en las dispares armonías de tu voz
y de tu risa que corona gloriosamente las mañanas.
Bendigo tu vuelo libre
y cada uno de tus sueños
y todas tus alegrías,
y todos tus pensamientos,
así como maldigo
cada uno de tus sufrimientos.
Hija mía que estás en la tierra,
hoy glorifico tu nombre,
y los días de infancia que me diste,
y todo lo que me enseñaste:
aquella ternura de niña,
tu presente firmeza quinceañera.

Hija mía que estás en MI cielo,
hoy te digo que los padres siempre atrasan
y que sepas disculpar si al mirarte
veo a un duende de pómulos redondos,
de melena dorada,
y de ojos grandes como la felicidad:
así es,
los padres siempre atrasamos la mirada,
atrasamos el recuerdo,
vamos y venimos por el tiempo,
de una infancia a la otra,
y entonces voy y vengo,
de tus sueños a los míos,
del recuerdo al futuro,
y desde siempre al primero de los días,
a ese en que una risa
empezó a tejerse en nuestras vidas,
y se quedó para siempre,
y nos llenó de flores, de duendes,
de soles y de espejos,
y nos hizo mejores
y más puros y más buenos.

Hija nuestra que estás en la tierra,
tu memoria es nuestra vida eterna,
tu emoción es nuestro espejo,
tu existencia, nuestro camino de regreso.
Hija nuestra que hoy sos nuestra tierra,
gracias por los días,
por los colores nuevos que trajiste a nuestras vidas,
por la inocencia que recuperamos,
por todas las ilusiones
que nacieron y crecieron junto a vos,
por los recuerdos que compartimos,
por las nostalgias que vendrán,
y gracias también por querernos
más allá de lo que no hayamos podido darte.
Gracias por ser libre y por ser nuestra,
por ser dulce, por ser bella, por ser buena.
Y sobre todo gracias por descubrirnos
que a veces llorar juntos
puede ser algo hermoso.

Pilar , 1/10/05
FELIZ CUMPLEAÑOS

domingo, 18 de noviembre de 2007

Primer día del séptimo día


En especial,
a los amigos que están lejos,
que supieron hacer de éstos
los días más felices.


Díganme que no es domingo,
que los pájaros no se arrojan en picada
de los árboles, para reventar
contra la tierra seca y resquebrajada;
que el recuerdo no huele a ausencias
y que mañana el show no sigue
como si nada.

Díganme que el humo llama,
huele a primicias y a manjares,
hay ruido de corchos liberados
en el aire,
hay ruido de risas
y de voces familiares,
no es recuerdo,
lo oigo, lo huelo, lo veo,
pero es otro domingo,
díganme que es hoy entonces.

Díganme que no es domingo,
es ningún día,
que no camino en un desierto,
ni miro pasar las horas
como si no fueran,
que no espero el mañana
con certeza de muerte,
no me agobia el día en su sopor,
no hay vacío,
ni angustia,
ni suicidas del calendario
prestos en las terrazas,
ni pérdidas ni azotes del tiempo
en la memoria congelada.

Simplemente
díganme que hoy no es domingo,
que es sólo hoy,
una anónima jornada
sin nombre,
el día que viene después de ayer.




A.L.
Pilar, domingo 18 de noviembre de 2007, 12.08 hs.
Poco antes de empezar a corregir.

domingo, 14 de octubre de 2007

Instrucciones para exploradores


Descubrir algo viejo y olvidado,
desclavarlo de los colmillos del olvido
y apretar un nuevo lazo
en la soga del recuerdo y la memoria;

Descubrir algo nuevo y escondido,
ir hacia adelante con los ojos cerrados
y chocarse con las cosas para encontrarlas.

Descubrir algo que falta
y que quizás pueda ser,
aprender a mirar los huecos
y llenarlos con fantasía clarividente.
Recordar aquello que deseamos
profundamente,
y a lo que renunciamos,
para frustrarnos o más bien
seguir deseando y buscando.
(A veces eso a lo que nos lleva el deseo
es mejor que lo deseado)

Recuperar cada una de las sensaciones
que nos provocaron felicidad.
Desmenuzar sus componentes
hasta aislar uno por uno.
Revivirlos cuando fuera necesario
reemplazando la sensación de pérdida
por la de posesión inalienable.

El pasado es el hilo
que enhebra las perlas.
El tiempo está lleno de collares falsos.




A.L.

Pilar, 14/10/07, 21.44'