
Mujer, estás en la palabra
y en la lengua.
Te digo
y mi boca se vuelve beso
en la primera sílaba;
te sigo pronunciando
y la jota acaricia el paladar.
Mueres en la ola final
al romper el látigo
contra los dientes,
en la culminación verbal
–de segunda conjugación–
que vuelve al sustantivo
oscuro y misterioso
como un adjetivo.
Mujer, te pronuncio
y estallan diferentes sensaciones,
y todas las palabras juntas
se amontonan suavemente,
en ese soplido magnífico
que nunca apaga la llama
y que siempre aviva el fuego.
Te suspiro,
imagen, referente, totalidad,
palabra nacida
para ser dicha al oído.
A.L. 24/09/08
y en la lengua.
Te digo
y mi boca se vuelve beso
en la primera sílaba;
te sigo pronunciando
y la jota acaricia el paladar.
Mueres en la ola final
al romper el látigo
contra los dientes,
en la culminación verbal
–de segunda conjugación–
que vuelve al sustantivo
oscuro y misterioso
como un adjetivo.
Mujer, te pronuncio
y estallan diferentes sensaciones,
y todas las palabras juntas
se amontonan suavemente,
en ese soplido magnífico
que nunca apaga la llama
y que siempre aviva el fuego.
Te suspiro,
imagen, referente, totalidad,
palabra nacida
para ser dicha al oído.
A.L. 24/09/08