viernes, 21 de septiembre de 2007

Goliardesca: Postales de un Boliche Top Medieval

El presente texto quizás sea, por excelencia, el máximo exponente de la anónima poesía goliardesca medieval. Todos sus elementos, la denunca de la corrupción, el ansia por el juego de azahar, la compulsión fervorosa por el vino, la alegría de vivir y la mirada ácida a la moral media, aparecen sin metáfora, sólo encubiertos por el débil velo de la ironía que en realidad las resalta, y con el adorno nada censurable de la hipérbole. Lo curioso es que esta pieza forme parte de los célebres Carmina Burana que musicalizados por Carl Orff fueron elegidos para la apertura de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1938, aquellos que tuvieron por finalidad demostrarle al mundo la superioridad de la raza aria... y que tan oportunamente dieron por resultado una arrasante actuación de los atletas negros. Léanse con atención sus versos, traducidos más abajo, y díganme si tenían algo que ver con el ideal nazi ¿Nadie se dio cuenta de la incoherencia o poco importaba lo que dijeran unos viejos poemas medievales en un latín que nadie entendería? Como sea, resulta saludable que la más aberrante idea que haya parido esta perversa humanidad, haya tenido que apelar a símbolos tan contrarios a su ideario a falta de algo mejor que resultara atrayente. A eso suele llamarsele mentira, por si cabe alguna duda.
Por nuestra parte, nuestro desagravio a los hermanos goliardos, quienes ni en su más febriles pesadillas habrían soñado semejantes horrores para otros seres humanos, horrores que la Iglesia les tenía reservados a ellos mismos, ¿cómo desearle ese infierno a otro?
Alcemos nuestra copa a la memoria eterna de estos anónimos héroes fundadores de nuestra fraternidad.
In taberna quando sumus,
non curamus quid sit humus,
sed ad luddum propreramus,
cui semper insudamos...
Quidam ludunt, quidam bibunt,
quidam indiscrete vivunt.
Sed in ludo qui morantur,
ex his quidam denudantur
quidam ibi vestiuntur,
quidam saccis induuntur.
Ibi nullus timet mortem
sed pro Baccho mittunt sortem.
Primo pro nummata vini,
ex hac bibunt libertini;
semel bibunt pro captivis,
post hec bibunt
ter pro vivis,
quater pro Christianis cunctis
quinquies pro fidelibus defunctis,
sexies pro sororibus vanis,
septies pro militibus silvanis.
Octies pro fratribus perversis,
nonies pro monachis dispersis,
decies pro navigantibus
undecies pro discordantibus,
duodecies pro penitentibus,
tredecies pro iter agentibus.
Tam pro papa quam pro rege
bibunt omnes sine lege.
Bibit hera, bibit herus,
bibit miles, bibit clerus,
bibit ille, bibit illa,
bibit servus cum ancilla,
bibit velox, bibit piger,
bibit albus, bibit niger,
bibit constants, bibit vagus,
bibit rudis, bibit magus,
bibit pauper et aegrotus,
bibit exul et ignotus,
bibit puer, bibit canus,
bibit preasul et decanus,
bibit soror, bibit frater,
bibit anus, bibit mater,
bibit ista, bibit ille,
bibunt centum, bibunt mille.

«Cuando estamos en la taberna /no nos preocupamos por la tumba,/ sino que nos precipitamos al juego, / en el que siempre transpiramos. /Unos juegan, otros beben,/ otros de forma indiscreta viven./ Pero de los que se dedican a jugar;/ unos allí pierden su ropa,/ otros consiguen vestirse,/ otros se visten con saco./ Nadie allí teme a la muerte/ y por Baco tientan la suerte./ Monedas para la primera copa de vino,/ de ella bebe el libertino,/ beben la segunda por los cautivos,/ despues de éstas la tercera por los vivos,/ la cuarta por todos los cristianos,/ la quinta por los fieles difuntos,/ la sexta por las monjas casquivanas,/ la septima por los soldados del bosque,/ la octava por los frailes perversos,/ la novena por los monjes dispersos,/ la décima por los navegantes,/ la undécima por los discordantes,/ La duodécima por los penitentes,/ la decimotercera por los los caminantes./ Tanto por el papa como por el rey,/ beben ya todos sin ley./ Bebe la señora, bebe el señor / bebe el caballero, bebe el clérigo, / bebe aquel, bebe aquella, / bebe el siervo con la criada, / bebe el animoso, bebe el perezoso, / bebe el blanco, bebe el negro, / bebe el constante, bebe el vago, / bebe el tosco, bebe el sabio, / bebe el pobre y bebe el enfermo, / bebe el desterrado y el desconocido, / bebe el niño, bebe el viejo, / bebe el obispo y el decano, / bebe la hermana, bebe el hermano, / bebe la abuela, bebe la madre, / bebe ésta, bebe aquél / beben ciento, beben mil.»

¡Salud y feliz primavera!

5 comentarios:

esmoris lara dijo...

Feliz primavera!!! Hermoso texto: el explicativo de tu autoría, y el original en latin de previsible traducción (?) y fue una gran idea publicarlo. Agradezco, además de a mi país tan tan tan tan, tu excesivo elogio. Pues claro que acepto entrar en la secta, y de los brindis que propone la canción me quedo, sin lugar a dudas, con el sexto. Porque si la revolución viene oliendo a jazmín, las monjitas descarriadas deben tener el mismo aroma que la libertad. Un abrazo a cuenta de futuros abrazos.

Goliardo dijo...

Acabo de postear, y ya estaba esperando el comentario del hermano (goliardo) Roberto. El aullido goliardesco tiene la particularidad de ser escuchado a kilómetros sólo por otros miembros de la hermandad, y este fue el caso. Efectivamente, comparto lo del sexto brindis, qué otra cosa esperar con las brisas primaverales. Mientras tanto, trato de ponerme al día con Vidas Infames: además de los textos que no terminé de leer, impactan las hermosas imágenes, está bueno de verdad, es para quedarse un rato y entregarse a una caricia en el espíritu. Gracias por todo, sigamos alzando copas.

Alicia M dijo...

Que bueno que todos estemos en el festejo!! Será el equinocio, o el vino?

esmoris lara dijo...

El vino, manitaquerí, si hasta las monjitas patearon el sayo!

abbas cucaniensis dijo...

Un par de aclaraciones relevantes y un comentario textual:
1. Los Juegos Olímpicos de Berlín se realizaron en el verano de 1936 (no en 1938).
2. Los Carmina Burana de Orff se estrenaron en Frankfurt casi un anio más tarde (junio de 1937).
Si bien la musicalización de Carl Orff fue inmensamente popular en la Alemania Nazi (dicen que le encantaba a Tío Bigotito), es obvio que no pudo ser utilizada con motivos propagandísticos.
Comento al texto:
En los primeros versos del texto latino se le escaparon al Goliardo unas erratas de copista:
v.3: d.d. ad luddum propreramus, léase ad ludum properamus.
v.4: d.d. insudamos, léase insudamus.
Nada más.