sábado, 5 de junio de 2010

Fónica afónica (canción sombría)



Sombras sombrías
que siembran de días
nublados las vías
clavadas sin vida,
debidas de sombra;

luces sin nombre
que ya no se nombran
que ya no se borran
que ya no iluminan,
y nombran las sombras;

luces que solo
proyectan las sombras
por calles de adioses
que pueblan de voces
silencios que asombran.

Nada sobra, todo abunda,
todo luce, todo inunda;
todo falta, tierra inmunda,
hambre y fuego, frío juego.

Sobre el yermo, sobre el manto
del cemento, del asfalto,
yace el hombre ya sin nombre.
Su alma fue desparramada
en las calles que te nombran,
en la apolillada alfombra,
en las vías que se tuercen,
en las noches que florecen,
en los sueños que estremecen,
entre aplausos y palmadas,
su alma fue despedazada.

Sombras sombreras,
sombras postreras,
sombras que asombran.

11 comentarios:

Goliardo dijo...

¡Al fin un estreno, después de meses! Estoy de frack, brindando mientras espanto sombras.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Mira como esos pasos dejan huellas en los durmientes de quebracho. Pesan las sombras, marcan, se empecinan a veces. Pero creo que ese caminante va hacia el este, y ellas se aclaran. Siempre. Saben que amanece.
Siento tu copla, Goliardo, sobrinón del alma.

Abrazo de tu tiovivo

Goliardo dijo...

Lo mejor de las sombras, querido tiovivo, es que siempre son proyectadas por la luz. Y seguro que es como vos decís, no caben dudas, caminan hacia el amanecer, caminamos hacia allá, aunque dejemos huellas en los durmientes. Y ahora que pasaste siguiendo la huella, definitivamente la luz se hace más plena.
Abrazo luminoso, cálido y pleno, como un amanecer.

Marple dijo...

Muy bien, paso por la ruta y dejo una huella aunque el trago de hoy hay que tomarlo a sorbitos:)

Me gustó mucho el poema y lo aclaro bien porque si no, como al Santi, te da por no publicar más sombras para no entristecer a los comentaristas.

Goliardo, manos a la obra!!! hagamos plagios aunque más no sea para divertirnos un poco.
Tendré que preguntar la contraseña y demás porque me olvidé cómo entrar en el blog de la cofradía.

un abrazo

Goliardo dijo...

¡Marple querida! Gracias porque siempre es un honor que a una buena lectora le gusten estas palabras, aunque sean sombrías. Pero no hay problemas, cuando uno puede transformar las sombras en palabras, es porque le queda un resto, quizás porque empieza a espantarlas un poco (seguro que algo de eso le pasó al Santi, quien sabe). Lo grato es que parece que el espíritu de la inefable Cofradía puja por renacer. Yo la estoy pensando, y algunas ideas pasan rasantes por mi mente, como gaviotas en un atardecer en la playa ¿Y si nos dejamos llevar por el fervor futbolero de mes mundialista y plagiamos a Fontanarrosa?¿Si por el contrario nos exiliamos de los gritos de gol refugiándonos en los clásicos griegos? Gaviotas pasan, Burroughs nos da su bendición, el Santi para mí guarda un as bajo la manga, y la Cofradía parece desperezarse.
Yo tampoco recuerdo la contraseña, pero si la llave se traba, entraremos por la ventana.
Un abrazo.

Marisa Peña dijo...

Pues conjura las sombras y sigue aquí, con todos los que te queremos.Caminaremos juntos sea como sea, ¿verdad?
Un enorme abrazo

Goliardo dijo...

Claro que sí, Marisa. Es maravilloso saber que no estamos solos en el camino, y es un honor compartir mis palabras con las tuyas. Tu amistad me llena de nuevos bríos. Un abrazo de corazón.

El Santi dijo...

Querido Goliardo:

Me encantó esta colección de sombras y me encantó esa foto.
El poema es muy pero muy tango.
No sé si entra en la rítmica de tango, pero anda por ahí.
En todo caso, podría hacerse con esto, si no un tango, una "tanguez"
Y dale al plagio nomás, aunque creo que ni yo me sé la contraseña. me fijo y te la mando y vuelvo a poner un enlace en el blog.

carmen jiménez dijo...

Y es que hay sombras que no dejarán nunca de asombrarnos.
Disuclpa mi brevedad, pero por el momento camino por esas calles donde sabes que hay luz porque toda ella es sombra.
Un abrazo.

Goliardo dijo...

Usted siempre le escucha la música a las palabras, Santi ¿Sabe que estuvo a punto de llamarse "Sombras nada más"? Por lo que se ve, los rioplatenses respiramos y exhalamos tango, lo encontramos arrugado y agazapado como un fuelle, en las esquinas, entre las sombras.
Sigo tramando plagios, pero las musas están de huelga, mientras yo carnereo trabajando como loco. Pero ya algo va a salir. No te hagas problema por la contraseña, ya la encontraré, cuando las musas levanten el paro quizás me ayuden.
Un abrazo grande, tangueado y con alma de bandoneón ¡chan chan!

Goliardo dijo...

Es tu luz la que proyecta sombras, querida Carmen. Pero tenés tanta, que seguro las harás desaparecer. No es problema la brevedad, aunque sea un pequeño rayito, ilumina durante días enteros. Gracias por tu visita y por tu luz, amiga querida.